Se Va Felipe Calderón

Se va, en el ocaso de la era azul, sin laureles ni loas, sin pétalos de rosa a su paso, pero trabajando hasta el ultimo día. Se va cansado, pero se va de pie, y con la frente en alto. Sobre sus hombros descansan culpas, al igual que logros trascendentales. Con él también se apaga una época histórica, un largo camino, una era diferente. Avanza hacia el juicio más difícil de todo hombre que deja su huella, ese juicio inclemente, parcial, polarizado y demoledor: el juicio de la historia. Su sexenio, que será debatido por muchos, dividirá opiniones, pero vivirá en la memoria por muchas generaciones. Deja una época de cambio, de diferencias, de restructuración institucional. Un tiempo de prosperidad económica, pero también de guerra, sangre y dolor. Se acaba una era, llega la sana alternancia, con la enfermiza zozobra de que es lo que vendrá ¿Mejor o peor? No lo sé.

El Presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa deja un México diferente al que tomo el PAN hace 12 años. Es innegable que nuestro país cambio, tomo rumbo, creció. El México de hoy es mejor, con prosperidad en sus manos, con miras al crecimiento, cuyo único enemigo somos nosotros mismos, los ciudadanos. Calderón llega cansado a la recta final, pero no abatido. Pocos Presidentes en la historia de México han podido llegar a este punto con la frente en alto y la posibilidad de presumir logros concretos y palpables. Pocos presidentes han podido ver al país de frente y darle un adiós lleno de orgullo. Menos son aun los que han podido dejar la presidencia anclando a México en una economía sana, sin riesgo a perder el patrimonio, con bases firmes, sin miedo al final del sexenio.




México logro sortear una dura crisis económica mundial, rescatar Pemex de un declive en las reservas petroleras, ofrecer cobertura médica universal, convertirse en el cuarto exportador de vehículos, abrirse a la verdadera libertad de expresión, construir y remodelar la mayor cantidad de infraestructura carretera de la historia, repartir 6 millones de créditos para vivienda, presidir el G20, presidir el Consejo de Seguridad de la ONU, la OEA, recuperar su importancia y respeto internacional, generar reservas monetarias históricas, realizar reformas indispensables, mantener el precio del peso evitando una devaluación y mantener una inflación baja, entre otras muchas cosas. México logro hacer esto aun ante las crisis mundiales que desde el 2008 se viven y que han hecho colapsar a España, Grecia, Portugal, Italia, Francia, entre otros. Pero no hubiera podido sin una cabeza que generara el rumbo adecuado, sin un gobierno responsable. Es menester reconocer, a pesar de muchos, que este gobierno dejara su huella muy profunda, para bien, en el progreso económico del país. Será el PAN, en los anales de la historia, un parte aguas entre el México del pasado, de la incertidumbre económica del PRI; y el México moderno, el de la inversión, el de la infraestructura, el de la economía sana, el México con rumbo.

¿La guerra contra el narcotráfico es el peor error de Calderón? La guerra contra el narcotráfico es la corona y la tumba del Presidente. Un acto que no solo era necesario, era mandato legal, era lo correcto, pero el método fue errado. La prisa de sacar al ejército a las calles, la carente estrategia y los pocos resultados iniciales de los operativos hicieron la diferencia. Y sí, la estrategia fue errada, pero era lo único que tenia Calderón. Salió a la guerra con una espada oxidada, un escudo podrido y un caballo tuerto, pero salió. Podrán reprocharle a Calderón la estrategia utilizada, pero nadie levanto la mano para proponer soluciones determinantes. Ningún gobernador ni alcalde le podrá reprochar el hecho de haber sacado al ejército de los cuarteles, por haber tomado la iniciativa de intentar rescatar las calles, por creer que podía dejar un mejor México, cuando las autoridades locales estaban corruptas, cuando hay ex gobernadores prófugos de la justicia por apoyar al narcotráfico. Es injusto también reprocharle por más de 60,000 muertos, pues son los muertos de todos nosotros, los que permitimos que creciera el narcotráfico, los que nos cegamos ante la amenaza, los que toleramos la delincuencia, los que alimentamos la corrupción, los que nos quedamos con los brazos cruzados mientras nuestra sociedad se destruía, los que hicimos reverencia a políticos corruptos, los que elegimos la misma ineptitud política durante tantos años. 60,000 muertos, casi en su totalidad asesinados por manos criminales, esos mismos criminales contra los que se intenta luchar. Y si todo es culpa de Calderón, ¿Dónde queda entonces la responsabilidad de los estados? ¿Dónde queda la responsabilidad de los municipios? ¿Dónde queda la responsabilidad de nosotros, los ciudadanos, los que huimos o agachamos la cabeza? Decidimos culpar a quien estuvo dispuesto a hacer algo para enfrentar de forma directa a los delincuentes. Qué vergüenza.

Si, Felipe Calderón nos deja otro México, el México de nosotros, en el que solo con nuestra voluntad podremos hacer posibles los cambios que faltan para progresar. Este es nuestro momento de luchar por un México mejor para nuestros hijos.

Se va Felipe Calderón en unos cuantos días mas, la historia lo juzgara mejor que yo. Es un presidente al que se le impusieron todas las responsabilidades y culpas, incluso aquellas que debían ser para los gobernadores y alcaldes. Que dejo proyectos inconclusos y promesas incompletas, pero que también perdió amigos en la jornada. Con la madurez política suficiente para aceptar la derrota electoral y apoyar al ganador en pro de la unidad. Un Presidente patriota, con ideales firmes, con trayectoria democrática, con inteligencia política y conocimiento de las leyes. Un Presidente de cultura y de familia. Un Presidente muy distinto al que tendremos los próximos 6 años. Tal vez el 2 de diciembre se vaya Calderón a algún país extranjero, tal vez no vuelva a ser parte de la vida política, pero se va con una promesa, sus palabras: “Seguiré sirviendo a la patria, apasionadamente, hasta el final de mis días…”

Por mi parte, como un sentir muy personal, extrañare a Felipe Calderón. El Presidente que México se merecía, tal vez en el momento equivocado. Hizo lo que pensó mejor para México, aun ante los costos políticos que implica hacer cosas necesarias pero no populares. Se va un hombre, que en mi opinión, es uno de los mejores Presidentes que ha tenido México en su historia moderna. Aunque habrá quienes crean lo contrario.

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