El Primer Precandidato Oficial

Ayer por la mañana se registro, como precandidato único del PRI a la alcaldía de Nuevo Laredo, el Ing. Carlos Montiel Saeb. Lo conozco, es una persona a la que le tengo un profundo respeto y estimación, tanto a él como a su familia, pues pase toda mi infancia, adolescencia y juventud siendo compañero de generación, en la misma primaria, secundaria, preparatoria y universidad, de su hija. Sin duda esta designación se la debían desde hace casi 3 años, cuando por cuestiones políticas, de intereses mórbidos, o que se yo, le impidieron su candidatura imponiendo al que ahora es nuestro alcalde. Lo felicito por su registro, de la manera que haya sido, esperando que sean las propuestas las que enriquezcan esta contienda, y no las trampas y jugadas sucias que, hasta hoy, ha venido realizando su partido postulante.

Y si, el Ing. Carlos Montiel Saeb es ahora el precandidato único por el PRI a la alcaldía, pero, ¿en donde quedo el proceso democrático interno de ese partido? ¿Por qué fue el elegido cuando no encabezaba ninguna de las encuestas, ni siquiera figuraba entre los que podrían contender? ¿Qué harán ahora los que creyeron que la decisión se tomaría de manera democrática y gastaron muchos recursos en posicionar sus nombres? ¿Sigue siendo el mismo PRI de siempre, con sus dedazos, imposiciones y poco respeto a la vida democrática incluso al interior de su partido?
Hasta hace unos días Enrique Reséndez Covarrubias aseguraba, en algunas entrevistas, que no permitiría una imposición y que se registraría como precandidato. Ayer, durante el registro, Enrique Reséndez avalaba la candidatura de Montiel. Y no solo él, sino todos los demás que fungieron como aspirantes, ¿a cambio de que fue su aval? ¿Que pudieron ofrecerle a una diputada como Rosa María Alvarado, quien, por años ya, ha invertido de su bolsa buscando esa candidatura? ¿Se conformara con una secretaria municipal, con una regiduría? ¿Permitirá que, después de lo mucho que ha logrado y trabajado, se le pague de esa manera? ¿Qué pasara con aquellos cuyos nombres parecían estar a la altura para dar una contienda a un contrincante fuerte como lo es Carlos Canturosas?

Parece ser que el PRI, a pesar de todo, no cambia. Su respeto a la democracia sigue siendo tan débil como siempre. El gobierno del estado continua creyendo que su administración es una monarquía sexenal y los municipios sus feudos en donde designan a libertad quien gobernara. Pues el candidato podrá ser bueno, pero el sistema y su forma de gobierno ha demostrado, año tras año, administración tras administración, que no es efectivo y que la corrupción lidera sus intereses.

En cuanto a los aspirantes que ahora se quedan en el limbo con un futuro incierto, ¿Qué harán? ¿Atentedarán, como generalmente pasa, a sus intereses personales en la búsqueda de un puesto en la repartición o mostraran su descontento, en silencio, invitando a sus allegados que den un voto de castigo al PRI? Ser soldado de un partido, cualquiera que sea, no implica ser un títere mudo, con los ojos vendados, y agachando su cabeza a la voluntad del Gobernador. Si esos son nuestros gobernantes, quienes no hacen frente a las imposiciones, ¿Cómo nos podrán defender entonces? ¿Cómo podremos creer que buscaran nuestros intereses como ciudad antes de sus intereses personales?

Lo cierto es que se aproximan unas contiendas electorales fuertes, con los ánimos caldeados y las emociones a flor de piel. Por un lado está el descontento generalizado de un pueblo que se cree burlado por las últimas administraciones que han entregado resultados ineficientes, y con un partido que, aunque se diga defensor del pueblo, se ha quedado mudo y ha solapado esas ineficiencias permitiendo que hoy Nuevo Laredo este entre las ciudades más endeudadas, más violentas, menos transparentes, con menor crecimiento y con un índice de desempleo preocupante. Por otro lado, las promesas incumplidas de un gobierno federal que se comprometió a mucho y hoy presenta a un país que no mengua en su violencia, con la preocupación de una posible crisis económica, en el inicio de una crisis social que ha permitido el levantamiento armado en varias ciudades del sur y el norte de México, con estrategias que resultan más mediáticas que eficientes, y con el firme intento de querer limpiar nuestra imagen ocultando información.

Solo espero que estas contiendas se lleven a cabo con veracidad, honestidad y limpieza, sin la mano intervencionista del municipio ni del estado. Se, conociendo tanto al Ing. Carlos Montiel, como al Lic. Carlos Canturosas, que será prioridad para ellos llevar una contienda en base a propuestas y no a descalificaciones. Pero también será importante controlar a los espontáneos que, como ha ocurrido en las pasadas semanas con las denuncias contra Canturosas, tienden a hacer más daño a su propio partido que lo que podrían beneficiarlo. Que gane el mejor, pero que gane bien, con una elecciones limpias y reconociendo la voluntad mayoritaria de la población. Eso se los exijo, como ciudadano en pleno ejercicio de mis derechos. ¡Buena Suerte!

Postdata

La semana pasada escribí una reflexión sobre el enorme poder económico que tiene nuestra ciudad para exigir, de manera pacífica, a nuestros gobernantes y comparando ese ejercicio de poder con la ciudad de Cuauhtémoc, Chihuahua en donde se empleo con óptimos resultados. Nunca antes había recibido una cantidad tan amplia de correos electrónicos de lectores contándome sus historias y manifestándose a favor de llevar a cabo una acción así, siendo este sábado el día que recibí el último correo. Agentes aduanales, notarios, comerciantes, microempresarios, más de 30 correos llenos de ese grito de desesperación y frustración. Gracias a todos los que escribieron y tengan por seguro que comparto esa frustración y dolor de quienes han perdido tanto, lamentablemente, así como ustedes encontraron la voluntad de apoyar esa idea, muchos, tal vez por miedo, tal vez por intereses personales, han decidido cerrar la puerta a la misma. Nos falta mucha cultura ciudadana y cariño por esta ciudad para poder encontrar esa voluntad necesaria para que algo así resulte. Pero tenemos más opciones pacificas para exigir: no pagar impuestos es una de las que me comentaban en los correos; la otra, en la que se requiere un mínimo de esfuerzo y puede ser de una gran diferencia, tan simple, tan eficiente, tan posible, esa opción viable es: salir a votar; todos, sin excepción, sin excusas, emitir nuestro grito mediante una boleta electoral. Si no nos ponemos de acuerdo siquiera en eso, de nada sirve luchar.

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