El Precio de la Democracia

Se alistan ya los presupuestos electorales para el ejercicio de las elecciones del 2013. A pesar de no ser un año de elecciones federales el IFE contara con un presupuesto de más de 11 mil millones de pesos, de los cuales se destinaran aproximadamente 4 mil millones de pesos para los partidos políticos. Aunado a esto, el IETAM (Instituto Electoral de Tamaulipas) contara con un presupuesto de un poco más de 239 millones de pesos de los cuales se destinaran 78 millones a los partidos políticos. No me sorprende, ante esta situación, que la democracia en México sea de las más caras del mundo y la más cara de América Latina. Y todavía se intentan crear nuevos partidos que solo encarecen la democracia y no brindan una verdadera opción al voto, pero si reciben una fuerte cantidad de dinero para su funcionamiento cada año. Pareceria razón suficiente para que AMLO quiera elevar a MORENA al grado de partido, pues le generaría aproximadamente 300 millones de pesos de presupuesto, más esas “donaciones” o “cuentas especiales” que puedan crearse.

Y una democracia debe ser cara, pero debe asegurar a los ciudadanos que estos recursos son empleados de manera correcta sin levantar sospecha alguna, con transparencia y cuentas claras, dándonos certeza de los resultados electorales. Es aquí en donde todo se vuelve turbio, pues una democracia cara y que no dé certeza es una democracia absurda. Veamos cómo se ejerce la democracia en nuestra ciudad y en nuestro estado durante estas elecciones del 2013, si veremos, como siempre, la compra de votos, el uso desmedido del gasto público para financiamiento del partido en el poder, la entrega de despensa desmedida, el uso de la fuerza pública y el “fraude”; o si enfrentaremos una jornada que dé la altura y limpieza requerida a una democracia que, según dicen los partidos, respetan y alaban. Por lo pronto tengo mis sospechas, pues ese presupuesto de 116 millones de pesos de “imagen” me parece excesivo, aunado a la pregunta de qué destino tendrán los más de 220 millones de pesos autorizados para el “Distribuidor Vial Fundadores” que ya no se realizara, y tantos números presupuestarios que no cuadran y que con la transparencia, como diría el ex alcalde Daniel Peña, “tan transparente que no se ve”, no podemos estar seguros de su verdadero destino o si acabaran en manos de algún candidato.




Lo que entristece mas es que haya un gasto elevado en la habilitación de la democracia mientras que existe un incremento en la apatía de la gente. Y no solo crece la apatía, sino que haya quienes, tal vez inconscientes del verdadero valor de su voto, se atrevan a venderlo. Porque, realmente, ¿qué valor moral, ética y honestidad puede tener aquel que compra el voto para obtener un puesto? Como empresario les puedo asegurar que jamás aceptaría a una persona así para administrar un negocio, menos para administrar una ciudad.

Es por esto que me dan tanta lastima aquellos que compran el voto, porque solo demuestran su absurda sed de poder y se engañan a sí mismos. Pero más lastima me dan quienes venden su voto por unos pesos, por un puesto o por despensa, haciendo a un lado su integridad y poniendo en riesgo el futuro de todos nosotros. Porque se conforman con unas dadivas sin saber que su voto es su arma más poderosa y que les permite exigir no solo un regalo en tiempos electorales, sino una vida digna. Veremos si el precio que pagamos por nuestra democracia es capaz de hacer frente a estas situaciones indignantes y podremos celebrar unas campañas políticas a la altura de la coyuntura histórica que vive nuestra ciudad.

Por otra parte, esta semana que concluyo también se cumplió el plazo para el registro de alianzas políticas. Una sorprendió, la otra se veía venir. La que se veía venir es la de la alianza PRI, PVEM, PANAL, esa alianza tan común como absurda. Pues mientras la creadora del PANAL se enfrenta en batalla disimulada con el gobierno federal priista por el control del monopolio educativo, su partido hace una alianza (seguramente porque le llegaron a los intereses adecuados) con el mismo PRI. Y pensar que hace solo un año vimos como rompían los nexos PRI y Nueva Alianza por su misma incompatibilidad. ¿Qué clase de políticos tenemos? Esos que son capaces de cambiar su parecer tan rápido cuando los “intereses” los benefician.

Lo que sorprendió fue la no alianza entre el PAN y el PRD, alianza que se esperaba y se había anunciado muy formalmente por parte del dirigente estatal del PRD, Jorge Valdez, pero que se vio impedida por este mismo partido. A unas horas antes del cierre del registro el PAN había autorizado las alianzas, sorprendió que el dirigente estatal del PRD diera un paso para atrás ante la posibilidad de realizar la mancuerna. Desafortunado desenlace, pues se pierde una oportunidad histórica de un frente común ante el contexto en que vive nuestra ciudad. Este era el momento de unir y no dividir.

Y aquí es donde la mente comienza a divagar, pensando en posibilidades que pudieron presentarse para que dicha alianza (PAN-PRD) no ocurriera. Una de las posibilidades es que el PRI, ante su miedo de perder una de las ciudades más importantes del estado y que representa la caja chica de este partido, hubiera podido “acordar” la retractación de dicha alianza para dividir a la oposición que, hasta el momento, cuenta con una avasallante aceptación entre la población. Todo puede ocurrir, pero estas son solo divagaciones mentales. Uno espera, tal vez ingenuamente, que haya sido solo una cuestión de la casualidad y que estos políticos aun conserven su dignidad y ética. Repito, uno lo espera, tal vez ingenuamente.

Ya se ven las contiendas, los partidos están tomando sus posturas y formas, los posibles candidatos ya comienzan a perfilarse (algunos desde hace tiempo). La ciudad espera candidatos de calidad que puedan dar respuesta a las necesidades urgentes de la población y no a las que solo representan felicidad efímera. Veremos como hace el miedo reaccionar a quienes se creen perdidos. Será interesante saber quien contendrá por el PRD, si tomara una postura de “paleros” del PRI dividiendo las opiniones y a la oposición que se consolida o entenderán su importancia en la jornada histórica que se aproxima. Veremos si los ciudadanos entienden su papel como actores imprescindibles en el mejoramiento de la ciudad y deciden salir a las calles a ejercer su derecho y obligación del voto (por cualquier partido de su preferencia) o decidirán dejarse ganar por la apatía, misma que nos ha dejado los resultados que ahora tenemos. Pero si quieren quejarse y exigir después, primero se debe cumplir con el voto. Veremos si la defensa de nuestra democracia estará a la altura del precio que pagamos por ella y si realmente nos merecemos esa democracia.


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