¿Para qué Cananea?

Hasta el momento en que escribo este artículo, la Reforma Laboral está aprobada en lo general y lo particular y se ha pasado a la Cámara de Senadores para su dictamen. Puedo asegurar que la reforma quedara aprobada, a medias, pero aprobada.

Esta es la última gran reforma de Calderón, la joya de su corona, reforma histórica, pues, a pesar de los bloqueos de la izquierda y de los recortes del PRI, es una reforma que dará progreso a México. Es, en sí, de acuerdo a mi conocimiento del derecho que adquirí en mis años de estudio, una reforma justa que toma en cuenta los derechos de los trabajadores y las preocupaciones de los patrones. Sin duda, una reforma que impulsara el crecimiento económico y favorecerá la creación de empleo. Pero no pretendo hablar de la reforma que se aprobara, ya muchos lo han hecho y muchos lo harán. Dejemos ese tema para alguien más versado en la materia laboral. Solo basta con acceder a la página del congreso y leer la reforma en todos sus artículos, uno a uno, para hacernos de una idea y no dejarnos engañar por Fernández Noroña y sus colegas que quieren tergiversar la información. No, lo que yo pretendo es algo más, es hablar sobre las leyes a medias que nos ha dado el Congreso y de lo que no se aprobó.

México, en los últimos 18 años, ha contado con reformas y leyes a medias, burlas para los ciudadanos. La reforma energética, por ejemplo, tardo 11 años (de modernidad negada al país) divididos en 3 sexenios en aprobarse, y a medias: Zedillo (rechazada por la oposición), Fox (rechazada por el PRI, quien la había propuesto inicialmente), y Calderón (con quien se aprobó pero no totalmente). Podemos ver también la reforma electoral, que término siendo un engendro que ni el IFE lograba interpretar adecuadamente en las últimas elecciones. La “iniciativa preferente”, sin la “afirmativa ficta”, es otra figura que sirve a medias, otra burla.

La nueva burla es lo que no está en la Reforma Laboral, de nuevo una reforma a medias. Una parte medular, la de los sindicatos, se quedo fuera. El PRI, principalmente, se opuso a tocar a los sindicatos, acto que era obvio, pues algunos son la base de su voto duro y dentro de sus legisladores tiene a directivos sindicales como Patricio Flores Sandoval o Romero Deschamps. De nuevo gano la hipocresía legislativa, la doble moral, la burla. Pasaran años antes de que se tenga de nuevo la oportunidad histórica de mejorar la situación sindical dándole más derechos a los trabajadores. No puedo creer que digan que “se estaba quitando autonomía sindical” cuando los sindicatos son presas de los partidos, y viceversa. ¿Dónde está el nuevo PRI renovador? Demuestran que lo único nuevo es su disfraz, pues siguen siendo los mismos dinosaurios, pero ahora vestidos de ovejas copetonas.



Les pregunto ahora a ustedes, la clase obrera, trabajadora, magisterial, campesina, la base de la sociedad mexicana, ¿de verdad se rehúsan a tener un sindicato más transparente, abierto y que les otorgue mas facultades a sus miembros? Porque de ser así, ¿Qué hacemos luchando por una democracia? ¿Qué hacemos exigiendo derechos si prefieren vivir bajo el yugo de una monarquía interna con monarcas como Rey Deschamps y Reyna Elba Esther? Ustedes fueron los que hicieron vibrar el suelo de esta patria exigiendo derechos, libertades e igualdad. Ustedes hicieron temblar gobiernos y dieron su sangre en una lucha casi interminable por sus derechos inalienables de sindicalización y jornada justa. ¿Para qué Cananea? ¿Para qué Rio Blanco? ¿De qué sirvió la lucha de Flores Magón y tantos que murieron en ella? ¿Me pregunto si aquellos que luchaban pensaban en crear sindicatos cuyos líderes serian vitalicios, con aplastante poder político al servicio del mejor postor, con fortunas absurdas y que, además, pueden heredar el puesto? No creo que hayan luchado por la sindicalización sabiendo que sus líderes serian Elba Esther Gordillo, Napoleón Gómez Urrutia, Romero Deschamps, Martín Esparza, entre otros, y que frenarían el progreso de México a su conveniencia.

Probablemente me equivoque, probablemente es deseo de algunos gremios continuar con estas prácticas. Después de todo, no todos los líderes sindicales son de mala reputación, lo sé yo que soy nieto de un exlíder sindical local que lucho por sus agremiados. Tal vez yo esté equivocado, pero, ¿Qué daño les hace a ustedes, como agremiados, tener una ley que fortalezca la rendición de cuentas de sus directivos y prevea el voto libre, secreto y directo para la elección de los mismos? Seria optimo tener un fundamento legal para poderlo hacer en caso de que, algún día, se cansen de sus millonarios lideres eternos.

En fin, el legislativo se burlo de nuevo de los mexicanos dejándonos una ley a medias, como lo ha hecho en los ejemplos que mencione. ¿Podemos quejarnos? Pues los diputados son, después de todo, un reflejo de la sociedad mexicana, la misma que los puso en el poder. Esa sociedad a medias con ciudadanos a medias, con un México a medias. Espero que llegue el día en que dejemos de exigir derechos sin cumplir nuestras obligaciones. Podemos empezar con lo más básico: ser ciudadanos completos. Cumplamos con nuestras obligaciones y exijamos a nuestros diputados, porque podemos, que nos den leyes completas. Pongamos el ejemplo.

En cuanto a los sindicatos, solo espero que los trabajadores de México puedan liberarse un poco de sus cadenas sindicales y que, en ese día, estén preparados para exigir lo que merecen y merecer lo que exijan. Después de todo, se aprobó en la Cámara de Diputados agregar el voto secreto directo como una opción, es responsabilidad de los agremiados hacer valer ese derecho.
Mientras tanto a seguir trabajando con un poder legislativo mayormente absurdo, con más respeto a sus intereses personales y partidistas que a los ciudadanos; y a continuar con líderes sindicales tan poderosos que pueden frenar la modernización de México y usar recursos de sus agremiados para derrochar en mansiones y viajes lujosos, entre otras tantas excentricidades. Aunque claro, hay honrosas excepciones. ¿O no?

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