Me Avergüenza Peña Nieto

Hace mucho tiempo que no tenia este sentimiento de vergüenza y decepción para con un Presidente de México. Ni siquiera a Calderón, Fox o a Zedillo, quienes me tocaron vivirlos con un poco mas de plenitud de conciencia. Esa vergüenza de de llamarle Presidente a un pelele surgido de una excelente mercadotecnia y de la compra comprobada de votos. Me avergüenzo plenamente de tener un Presidente como Enrique Peña Nieto, y lo digo sin más, sabiendo que apenas está por cumplir dos meses en el poder. Un presidente de mentiras, de errores y de incongruencias. Me avergüenzo de su manera de llevar las riendas de este país, basándose en soluciones mediáticas y no integrales. Me avergonzaba como candidato y me avergüenza mas como Presidente de nuestra nación. ¿Es eso lo que nos merecemos? Creo que no.

Y no me avergüenza Peña Nieto solo por sus recurrentes errores conocidos por todos, desde aquella entrevista en que no supo contestar de que murió su esposa, el error de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, no saber la cantidad del salario mínimo, no conocer el costo de la tortilla, hasta los más recientes de no saber lo que significan las siglas del IFAI y creer que Benito Juárez fundo el estado de Hidalgo en 1969 y no en 1869 como realmente ocurrió. Esos errores se entienden, puede ser que el Presidente tenga dificultades para leer, que le gane el estrés, que no sea muy listo, y hasta se le perdona que no sepa hablar ingles. Eso sería solo circunstancial, olvidable y hasta risible, pero su manera de gobernar, esa es la que me avergüenza plenamente.




Parece ser que el PRI no ha cambiado, sigue siendo el mismo, apostando por ardides publicitarios para ocultar su verdadera intención. Recuerdo aquel PRI de López Portillo en donde nos decía, con lágrimas en los ojos, que defendería el peso como un perro, para después enfrascarnos en una deuda terrible y una crisis económica desastrosa. También recuerdo a aquel Carlos Salinas de Gortari, con su voz suave, hablándonos de un país con grandes índices de crecimiento y fortaleza, sólo para dejarnos sumidos en otra crisis y la desaparición de nuestras reservas internacionales. Tengo miedo que ahora pase lo mismo. Así es como veo ahora al PRI, con ese despliegue publicitario intentando ganar adeptos con su maquinaria mercadotécnica tan bien construida. Y esto lo veo desde esa función que dio Enrique Peña Nieto en aquel discurso inicial del 1 de diciembre del año pasado, en donde tuve sentimientos encontrados. Por un lado creí en darle un voto de confianza, por el otro dudaba de la veracidad de sus palabras y de donde sacaría los recursos para sus tantas promesas. El voto de confianza ya no lo tiene.

Después vino el “Pacto por México”, ese pacto de mentiras que solo sirve para limpiar la imagen de los partidos políticos, legitimar a EPN y negociar a diestra y siniestra la agenda de nuestro país de manera que a cada quien le toque un pedazo del pastel. Ese pacto que carece de la fortaleza que le da la sociedad civil, del verdadero compromiso de sus firmantes que aprovechan cualquier momento para descalificarse, y de la confianza del pueblo.

¿Qué tipo de Presidente tenemos? Ese que le da prioridad a la prisa de quedar bien y tomarse la foto con Javier Sicilia aprobando una ley de víctimas que carece de estructura. Ciudadano Presidente ¿No está viendo que estamos llenos de leyes incompletas y “perfectibles” que no benefician a quien deberían y que sirven incluso para dejar libres a criminales? ¿Para qué queremos una ley “perfectible” si, conociendo la política mexicana, tardaremos años para encontrar la voluntad de perfeccionarla? ¿Por qué no aprovechó ese famoso Pacto por México para encontrar la voluntad política y el tiempo de crear una nueva ley acorde a las verdaderas necesidades de las víctimas? ¿Fue tan solo otro producto mediático? Y todavía el Dr. Mondragón y Kalb dice que el país está en calma y sin focos rojos, después de alrededor de 1000 muertos en su primer mes. ¿También quiere mentirnos con eso?

Hace poco se anuncio con bombo y platillo la “Cruzada contra el Hambre”. Excelente, una campaña integral en donde se generara empleo temporal, educación y lucha contra el hambre. ¿En donde he escuchado esto antes? ¿Solidaridad? ¿Progresa? ¿Oportunidades? ¿Será un esquema clientelista como los anteriores que solo han servido para mantener a los más necesitados bajo control y que nunca ha representado una disminución drástica en los niveles de pobreza extrema? ¿Se limitara solo a entregar unos cuantos pesos semanales, despensas, trabajo temporal o se pondrá en práctica una estrategia de creación de empleos formales y desarrollo en aéreas rurales?

Me avergüenza Peña Nieto, ¿y cómo no avergonzarme? ¿Cree que somos ingenuos con la presentación de su patrimonio? Un patrimonio extraordinario, entendible en un hombre que ha trabajado arduamente por tenerlo, pero es un patrimonio que tiene más huecos que certeza, más donaciones que muchas instituciones benéficas. ¿A cambio de que fueron estas donaciones? ¿Quién le dono esas obras de arte y joyas tan costosas? Otra simulación mediática.

La semana pasada se dio a conocer que sí, en efecto, el PRI compro votos mediante las tarjetas de MONEX, comprobado. ¿Y qué paso? ¿Cómo se le sanciono al partido y al hombre que pusieron precio al futuro del país? Un jalón de orejas y nada más. ¡Una humillación a la democracia y al pueblo en general! ¿Cómo no avergonzarme de Peña Nieto?

La decisión del caso Florance Cassez no puede ser imputable a Peña Nieto ya que, “en teoría”, no tiene opinión ante las decisiones de la SCJN, pero es evidencia pura de la insensatez de tener leyes “perfectibles” que no benefician a las víctimas. Gano la ley “perfectible”, y perdió la justicia que queda olvidada. ¿Qué pasara después? ¿A quién se liberara con esta sentencia que queda como fundamento y traerá consecuencias legales? ¿Qué otros secuestradores o criminales saldrán?

Me avergüenza Peña Nieto, y me avergüenzan quienes vendieron su voto por unos pesos entregándole el país a un hombre de notable incompetencia. Y si algo me enseño esta última semana es que en México cualquiera puede comprar la Presidencia de la Republica o secuestrar y quedar impune. Por lo pronto nos queda esperar que nuevas sorpresa tenga nuestro Presidente, y esperar el próximo Reality Show protagonizado por sus hijas para limpiar su imagen.

¿Qué haremos los ciudadanos? ¿Repetiremos el mismo error en las próximas elecciones en Nuevo Laredo? ¿Venderemos también nuestro voto al mejor postor? ¿O defenderemos nuestra ciudad? La decisión está en nuestras manos.


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