La Izquierda Dividida

En las elecciones de 1994 México contaba con 5 partidos de izquierda, solo en el recuento federal: PRD, PARM, PT, PFCRN y PPS. Cada partido, en ese entonces, contaba con su propio candidato, estructura y presupuesto. Esas fueron las primeras elecciones para presidencia de la Republica que organizara el IFE. Cuauhtémoc Cárdenas, el abanderado del PRD, obtuvo 5,851,134 votos de acuerdo a cifras oficiales. Menos de la mitad de los que tuviera Ernesto Zedillo en las mismas elecciones. También, en ese año, Cárdenas obtuvo casi 100,000 votos menos que en el 88, en la famosa “caída del sistema”.

En el 2000 los partidos de izquierda con presencia federal aumentaron a 6: PRD, PT, Convergencia, PSN, PDS y PARM. Cuauhtémoc Cárdenas, candidato de la Alianza por México (PRD, PT, Convergencia, PAS y PSN) alcanzo la mayor cantidad de votos en su historia: 6,256,780. A pesar de que el Ing. Cárdenas fuera la imagen simbólica de la izquierda no pudo unirla. En esa ocasión gano Vicente Fox superándolo por más de 9 millones de votos.

Para las elecciones del 2006, con solo 4 partidos, parecía que la izquierda había entendido que no podrían ganar de forma separada, formando, a excepción del PSD, una alianza bajo la batuta de Andrés Manuel López Obrador. Aquel candidato, que venía de una jefatura de gobierno del DF muy polémica, logro conseguir 14,756,350 votos, superando así al emblemático Cuauhtémoc Cárdenas. AMLO perdió esa elección con una diferencia de menos de 250 mil votos contra Felipe Calderón.

Hoy, a más de 3 meses de las elecciones del 2012, en donde AMLO obtuviera casi 16 millones de votos, la izquierda parece volver a quebrarse. En estas elecciones solo existieron 3 partidos de izquierda, y todos unidos bajo una bandera. Fueron las elecciones con mayor cantidad de votos para un candidato de esta corriente. Ahora se dividen nuevamente.



La izquierda mexicana parece pausada en un momento histórico, tal vez el 88, tal vez el 68, o quizá en inicios del siglo XX, pero no se renueva. Andrés Manuel parece aferrarse a la imagen de aquel izquierdista radical, inconforme con todo, paranoico, perseguido. Después de la derrota del 2000 (fraude o no) mostro una cara que le genero pánico a muchos. Sigue, aun hoy, intentando crear conflicto y “desobediencia social” en un país que ya no quiere más violencia. Mientras, a nivel partido, el PRD, principal partido del movimiento, forcejea entre diversas corrientes y “tribus” sin encontrar su verdadera personalidad. Vive una bipolaridad de pensamiento y una incongruencia en sus actos, parece que carecen de un líder, o tienen en exceso, pues todos hacen lo que se les antoja. El PT y el Movimiento Ciudadano no dejan de ser partidos familiares que generan pequeñas fortunas a sus líderes. La izquierda no avanza, se frena, negándose siquiera a aceptar ideas modernistas de otras izquierdas exitosas en el mundo.

A pesar de que se ha reducido casi a la mitad el número de partidos de esta corriente, no parecen encontrar suelo parejo para todos, jalonean, se desconocen. Andrés Manuel, quien alguna vez los uniera, ahora es la manzana de la discordia. Su aparente nuevo partido, MORENA, amenaza con volver a dividir lo que ya parecía unirse, quebrar lo que se había construido con esfuerzo por tantos años. Y es que AMLO conoce muy bien su potencial, sabe que es el candidato de izquierda que más votos ha obtenido y su apoyo, por mínimo que sea, vale mucho. Conoce el valor de tener un partido propio, las aportaciones gubernamentales, los apoyos privados, lo caro que puede vender su voz apoyando a un candidato, y lo importante que es tener a sus diputados y senadores en el congreso (cuando los tenga) para negociar. No pretende dejar su silla de caudillo tan fácil. Pero esta situación divide y destruye.

La izquierda debe hacer un recuento de su historia, meditar y unirse de nuevo. Debe renovarse, abrirse a la modernidad, conciliar y adoptar una conducta reformadora, no radical, violenta, ni anarquista. Es momento de ver a sus nuevos talentos, de arroparlos e ir construyendo una plataforma solida para ellos. Esos talentos como Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera, y muchos otros que parecen reconocer y aceptar lo que la nueva izquierda, en varios países, viene ofreciendo. Divididos solo están condenados a perder. México no necesita más partidos que nos cuesten fortunas a los ciudadanos, necesitamos que los que existen hagan su trabajo.

No soy de izquierda, pero creo en la alternancia, de eso se trata una democracia. Ojala que algún día México tenga esa izquierda que se merece, sin doble moral, sin violencia, sin anarquismo. Seria magnifico tener un candidato de altura que constituya una izquierda democrática en toda la extensión de la palabra. Tienen menos de 6 años para construir una base solida, y durante ese tiempo trabajar por el país. Después de todo, el México moderno ya fue gobernado por la izquierda, no de partido pero si de figura, con Lázaro Cárdenas, y algunos opinan que fue uno de los mejores presidentes que ha tenido este país.

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