Incongruencias

Lo ví a principios del mes pasado. Yo iba saliendo con mi esposa de un supermercado de la ciudad. Caminamos hacia la camioneta, íbamos de salida, traíamos nuestro carrito con el mandado. Poco antes de llegar a la camioneta se acercó, yo iba abriendo la puerta trasera para subir al mandado, dijo “buenas tardes”, hizo una pausa, tomó una de las bolsas del mandado para pasármela y continuó “Es usted el señor Morales, ¿Verdad?”.

Al principio no lo reconocí, vamos, no lo reconocí incluso cuando me dijo quien era. No sé si sería el uniforme, su rostro demacrado, tuve que adentrarme fuertemente en mi memoria para poder encontrar la similitud entre quien estaba frente a mi y a aquella persona que tenía en mi mente. Después me lo dijo todo, un caso mas de los muchos que había escuchado y vivido personalmente.




Él, esa persona que se me acercó, hasta hacia poco tiempo había fungido como guardia en Presidencia Municipal, por poco mas de 7 años, durante varias administraciones ya. Lo conocía de las veces que lo saludaba al estacionarme. Siete años en que había desempeñado su labor de manera adecuada en un trabajo de bajo perfil. Su único error fue que un día, un desgraciado día, hubo un evento en Presidencia Municipal. A cierta hora decidió comer, unos tacos nada más, rápido. Tan solo en el lapso en que comía sus tacos, un vehículo de uno de los invitados especiales de Rivas se estacionó en el lugar reservado para uno de los funcionarios públicos. El (o la) funcionario llegó, se enfureció y fue suficiente para despedirlo, mejor dicho, renunciarlo.

Me contaba su historia mientras subíamos el mandando. Sus ojos dejaban asomar alguna lagrima, sobre todo porque sin ese sueldo no podría tener una buena Navidad con su familia, un lujo que no podría darse ahora como franelero en ese supermercado. Y así pasó a ser uno de los corridos de Rivas, uno más, que sin mas razón que la prepotencia de un funcionario. Así echaron a perder su vida.

No es el único, en los pasados meses se cuentan mas de 150 despedidos, entre ellos mujeres y hombres de edad avanzada, a los que con engaños, o sin más opción, los han hecho firmar sus renuncias con una liquidación inferior a la que merecen y sin reconocerles derechos. Si bien es cierto, algunos de esos despidos involucran a funcionarios de primero y segundo nivel, también es verdad que el grueso está integrado por personas que solo cuentan con su ingreso para sobrevivir, que realizaban cabalmente su trabajo, algunos ya por varios años, y que su edad o circunstancia no los hace elegibles para encontrar con facilidad otro trabajo. Hay casos de mujeres embarazadas despedidas. Hubo un caso el año pasado en que por orden médica se había dado incapacidad a una señora por una enfermedad seria en su cabeza, al término de un tiempo decidieron despedirla, pocos días después falleció. Y así otros muchos casos. ¿Dónde queda el humanismo del PAN?

Y mientras los despidos continúan, muchos sin razón alguna, se van generando serias dudas como ¿quién seguirá? ¿Qué nombres seguirán en la lista? Y la lista es real, una lista que el propio Enrique Rivas ordenó hacer. Pidió a cada Secretaria y Secretario vigilar a su gente y proponer nombres, sobre todo personas que fuéramos leales a otro personaje político. También la gente de Wintilo Vega, el ex diputado priista que asesora a Rivas, los llamados “Wintilos” abonaron a la lista. Esa lista que, cuando la vi, tenia alrededor de 200 nombres y consistía en varias hojas pegadas con nombres, puestos y fechas, varios ya cruzados con un marcador (a los que ya habían despedido) y la guardaban en una carpeta en el cajón izquierdo del escritorio del Director de Recurso Humanos.

Y mientras esto pasa, existe un contraste. Mientras conozco de primera mano algunos casos de mujeres ya mayores que fueron despedidas por esta administración y que siguen luchando por encontrar un empleo, existe la otra parte. Si, durante las últimas semanas los teléfonos han empezado a sonar con llamadas o mensajes de Whatsapp, a veces directas del celular de Enrique Rivas, algunas mediante interlocutores, pero el mensaje es el mismo: Ya estoy acomodando a la gente para la próxima administración, ¿me vas a apoyar en la campaña?

Lo cierto es que la mayoría de las personas que me han mostrado o contado de estas llamadas y mensajes se han reído de lo absurdo. “¿Con ese traidor para qué? ¿para que me corra al primer mes?” me decía uno. “De él no quiero ni las gracias” me decía otro. Al final muchos de esos que están recibiendo los mensajes, aquellos a quienes despidieron injustificadamente o por tener una lealtad a alguien, la mayoría de los afectados por esta administración y muy probablemente la gran mayoría de Nuevo Laredo, ya se han dado cuenta de la tiranía, falsedad, traición y cobardía de Enrique Rivas. Una administración que empezó con el pie izquierdo, que fue totalmente sumisa a los designios del gobernador, plagado de actos de corrupción y que no ha sabido sacar a la ciudad adelante. Una administración que no pretende llegar más allá del 30 de septiembre de este año.


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