¿Dónde quedó el dinero?

El 2017 ha terminado, y con ello el ejercicio del presupuesto de ese año, el cual era de $2,737,682,330.64 pesos. Hoy, a casi un mes de terminado ese año, aún quedan muchas dudas del destino de ese dinero.

Antes de escribir este artículo, decidí buscar respuesta a mi pregunta mediante el portal del Gobierno Municipal, en donde, claro, no encontré información. La página del Gobierno Municipal, aunque un poco disfuncional, cuenta, en efecto, con una pestaña de transparencia. Pero lejos de encontrar información detallada del gasto público, solo encontré 3 leyes relacionadas a la transparencia y una pestaña que me lleva a información de las obras publicas de esta administración, información, por cierto, poco clara. Nada de “transparencia plus”, nada de facilidad para encontrar presupuestos, mejor dicho: absoluta opacidad.




Pero bueno, volviendo al presupuesto del 2017 y con la información disponible, hablemos de algunos gastos poco claros (aunque habré de presentar, bajo mi derecho al acceso a la información, los formatos necesarios para que el ITAIT me resuelva las dudas).

Empecemos con un rubro que me llama la atención por su elevada cifra: compensaciones. En el presupuesto del 2017 se designaron mas de 45 millones de pesos al pago de “compensaciónes”, es decir, una remuneración adicional a su sueldo que reciben ciertos servidores y funcionarios públicos, esto además de aguinaldos, gratificaciones, premios, bonos, etcetera. Y es una práctica legal, entendible incluso cuando se trata de formar un equipo de alto nivel cuyo valor laboral es superior al salario promedio destinado a la función que desempeña. Pero ¿45 millones 776 mil 860.87 pesos? ¿En quién se destinó este dinero? ¿Valían realmente el pago? ¿Qué función desempeñaban? ¿De cuanto es la compensación del alcalde? ¿De cuanto es la del tesorero? La cantidad equivale a poco mas del 10% de lo destinado a sueldos y dietas.

Otro punto, tal vez el de mayor opacidad y mas tenebroso, es el de los $120 millones de publicidad. Uno podría pensar que ese dinero bien podría destinarse a crear una campaña con alcance nacional e internacional para destacar la imagen de Nuevo Laredo en México, Estados Unidos y los puntos comerciales que más interés podrían tener en nuestra ciudad. Con esa cantidad sería mas que efectivo. Pero, he viajado a distintas ciudades de México y Estados Unidos y no veo nada de publicidad, la percepción de la gente hacía Nuevo Laredo es la misma. Es más, he visto mayor publicidad de la campaña “Visit Laredo” de la vecina ciudad que de nosotros. ¿Entonces en que se destinaron esos 120 millones?

El presupuesto solo indica que se destinaron 80 millones 994 mil 708 pesos en “difusión por radio, televisión, y otros medios de mensajes sobre programas y actividades gubernamentales”, otros 375 mil 840 pesos en “servicios de creatividad, preproducción y producción de publicidad, excepto internet”. ¿Y los otros 38 millones 728 mil 29 pesos dónde quedaron? A pues en el rubro de “otros servicios de información”, a saber. ¿Y en quién o en qué se gastaron todo eso? La mayoría en medios locales, empresas fantasmas, o en la creación de pseudo portales “informativos” al servicio de Enrique Rivas y que se utilizan para denostar, desacreditar, desinformar y para hacer la guerra sucia del alcalde con dinero público. Lejos de impulsar la imagen de la ciudad, se destinaron 120 millones a impulsar la imagen propia del alcalde, hacerlo aparecer en revistas locales o comprando portadas de revistas nacionales como la de “Alcaldes de México”, y, por mucho valor que tenga su investidura, el alcalde no es Nuevo Laredo. Esos 120 millones se emplearon en llenar bolsillos de “periodistas” que vendieron sus conciencias, en pagarle a empresas foráneas para hacer guerra sucia, y en tantas otras cosas que no sabremos.

¿Dónde quedaron los 4 millones 389 mil 449 pesos destinados para servicio de traslado y viáticos? De ese dinero se destinaron 716 mil pesos para pasajes aéreos, 405 mil pesos para pasajes terrestres y 3 millones 194 mil 26 pesos para viáticos en el país. Creo, estimado lector, que usted o yo podríamos tomar a nuestras familias, dar la vuelta a México con 3 millones de pesos en un año disfrutando de buenos hoteles y comida, y estoy seguro de que hasta nos quedaría un poco de dinero. Sería bueno saber cuánto dinero se destinó a apoyos y cuánto a los viajes a Jalisco, a Nueva York (73 mil pesos para viáticos en el extranjero), etcétera.

¿Recuerda usted que en septiembre tuvimos una lluvia muy agresiva que afectó a mas de 18 colonias y dejó a muchos damnificados, convirtiéndose en un desastre natural? ¿Recuerda usted que en ese momento se le pidió a Rivas que utilizara los fondos del presupuesto para desastres y que dijo que no había tal dinero diciendo que siempre si después? Pues sí, 10 millones de pesos se destinaron a ese rubro que no sabemos en qué se emplearon. Según mi memoria, no me dejara usted mentir, el alcalde repartió algunos refrigeradores y tal, pero, también recuerdo, se realizó una colecta económica forzosa entre los funcionarios para comprar esos artículos, o al menos así se anunció. ¿Dónde quedaron los 10 millones entonces? ¿Cuánto se destinó a los damnificados? ¿Realmente recibieron el dinero?

Y la lista sigue. ¿Dónde quedaron los 127 millones 296 mil 620 pesos destinados a “ayudas sociales a instituciones sin fines de lucro”? ¿Dónde están los 52 millones 42 mil 225 pesos destinado a “ayudas sociales a instituciones de enseñanza”? ¿Cuáles fueron las instituciones beneficiadas y con cuánto? ¿Cuántas de esas instituciones realmente realizan una función que genere beneficio social? No dudo que haya instituciones beneficiadas cuya labor sean de gran importancia para la ciudad y sus habitantes, pero es sano saber quienes reciben tanto, para beneficio de la transparencia.

Dudas hay tantas. ¿Dónde quedó el dinero? ¿Dónde los 16 millones de cultura? ¿Dónde los casi 102 millones en “servicios profesionales, científicos, técnicos y otros servicios”? ¿En la remodelación de la casa “rentada” de Rivas? ¿En sus relojes? ¿En las empresas fantasmas? ¿En la próxima campaña? No lo sé. Pero vale la pena que usted y yo, estimada lectora o lector, empecemos a hacer un ejercicio ciudadano y preguntemos, mediante los instrumentos que la ley nos da, dónde queda nuestro dinero. Después de todo #ValeLaPenaCuestionar.


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