¿Cuánto Vale Nuevo Laredo?

¿Cuánto vale nuestra ciudad? Depende de quién mida ese valor. Hay aquellos para los que nuestra ciudad no vale nada. Esos que ven en nuestros monumentos solo un montón de piedras apiladas. Que ven en nuestras estructuras históricas solo viejas ruinas de un pasado olvidado. Hay quienes ven en nuestra historia una narración de cursilerías. Hay quienes han perdido la esperanza y ven tan solo un pueblo cansado. Hay quienes han decidido salir, sin mirar atrás, llevándose todo con ellos, olvidando el valor de la ciudad que alguna vez les dio todo. Hay otros para los que Nuevo Laredo vale unos cuantos pesos, vale una risa, una despensa, un puesto político, una mentada, o simplemente nada. Y existen quienes olvidan tan rápido que esta ciudad es su hogar, la tierra que vio nacer a muchos y que acogió a otros, que les dio abrigo, sustento, cariño y alegrías. Pero ese no es el valor de nuestro pueblo.

Nuevo Laredo, esta tierra fundada por familias que la amaban, este pueblo de constantes luchas, de grandeza y de problemas, de alegrías y tristezas, de miedo y de coraje, de brazos abiertos, de gente amable, de victorias y derrotas, de pasiones y desdichas, este terruño que esta “siempre con la patria”, esta ciudad que no se doblega, este pedazo de tierra que no se deja vencer, vale, y vale mucho.




Nuevo Laredo me llena de orgullo, más allá de esos males que nos hieren, de esos políticos que nos traicionan, de ese miedo que nos aprisiona, de esos cuantos que nos amedrentan, más allá de eso, esta es nuestra casa.

Para saber el valor de Nuevo Laredo es necesario conocer sus monumentos, esos que para algunos no valen nada, pero que son el recipiente de nuestra identidad y orgullo. Como el monumento a Los Fundadores recibiendo a quienes visitan nuestra ciudad y despidiendo a quienes se van, dejando ese mensaje claro de que esta es nuestra tierra. O ver ese Reloj Publico de la Plaza Hidalgo marcando las horas interminables del tiempo, de esa larga vida de nuestra ciudad y el futuro eterno que le aguarda. O esa Asta Bandera, que cuando ondea, revive el pasional orgullo de ser mexicanos.

Para saber nuestro valor tendríamos que conocer nuestra historia llena de retos, nuestras calles llenas de sueños y nuestro llanto lleno de añoranzas. Tendríamos que conocer nuestro Centro Histórico, plagado de construcciones que albergan historias, mitos y leyendas. Ese Centro que parece estar en el olvido pero que mantiene guardados los secretos de nuestro pasado y la belleza del corazón de nuestra ciudad. O las iglesias, como la del Santo Niño que luce renovada para recibir su 125 aniversario. O la de Sagrados Corazones, nuestra Catedral del Espíritu Santo, y tantas más que albergan la fe de un pueblo, esa fe que puede mitigarse, pero nunca morir.

¿Cuánto vale Nuevo Laredo? Vale lo que vale su gente, esos hombres ilustres que fueron, y esos que son. Basta con ver el ayer, aquellos de los que escribí hace tiempo y que dedicaron su vida a dejarnos un legado. Esa lista interminable de quienes marcaron con sus obras su nombre en nuestra historia. Esos hombres como Mauricio González de la Garza, Octaviano L. Longoria, Heriberto Deándar Amador, Carlos Cantú Rosas, el Padre Enrique Tomas Lozano, el profesor Juvenal Boone Flores, Emilia Cantú de Zarate, María de Jesús de la Rosa y tantos hombres y mujeres más cuyas acciones siguen floreciendo.

Pero hablemos del presente, de quienes le dan valor ahora a nuestra ciudad. Ese valor que se incrementa cuando vemos a jóvenes músicos talentosos como los que lleva de la mano el profesor David Dorantes, los lideres que prepara el profesor David Ojeda o esos jóvenes poetas que se dan cita en La Estación Palabra. ¿Cómo no va a valer esta ciudad cuando aun contamos con orgullos como ese joven cantautor Rodrigo Valdez Pacheco “El Zorro”? Nuevo Laredo se llenó de alegría al ver a nuestros niños de la Liga Oriente poniendo nuestro nombre muy en alto y haciendo vibrar la ciudad mientras que esos pequeños entregaban su corazón en el campo. O como Pedro Márquez Villanueva, ese joven atleta paraolímpico que nos representara con orgullo. O esos jóvenes empresarios que aun deciden aventurarse a invertir en esta ciudad y quedarse aquí, en su hogar. Y como no mencionar a esos profesores que dedican su vida a una verdadera educación, como los que tuve en mi infancia que me enseñaran matemáticas, historia, geografía, gramática y a valorar la calidad humana. Recuerdo al profesor Benjamín Ayala, Manuel Beltrán, la maestra Uvalda Pérez, y tantos más que día a día se entregan a su labor de educar y formar jóvenes con valores. Y esos profesores universitarios, con el peso en sus hombros de educar a los futuros profesionistas y empresarios que podrán alimentar la construcción de un mejor mañana.

¿Cuánto vale Nuevo Laredo? Lo que podría valer ser el mayor puerto aduanero de América Latina, por donde cruza más del 30% de las exportaciones de México y más de 10 mil vehículos de carga cada día. Lo que podría valer su gente, esa que a pesar de los problemas aun está de pie, aun ríe, aun guarda esperanza y continua luchando; esa gente que aun guarda la calidez que nos distingue y la honestidad que nos marca. Lo que podrían valer sus niños, esos que crecen con el sueño de un mejor futuro y que aguardan el progreso. Y lo que podrían valer esos padres y madres que con el sudor de la frente sacan adelante a su familia esperando construirles una mejor vida. Lo que podrían valer sus bellos atardeceres, llenos de color y de nostalgia.

Si después de eso aun creen que esta ciudad no vale nada, que no vale la pena luchar por Nuevo Laredo, entonces que lastima me dan. Porque yo, sin ser nadie, creo que mi ciudad vale todo y un poco más. Porque este es mi hogar, donde nací, donde crecí, donde espero morir y ser enterrado, al lado de mi padre, cubierto por esta tierra que me ha dado todo.

Y a los que aun creen en Nuevo Laredo les pido que tengan esperanza, las tormentas pueden ser duraderas pero nunca eternas. Muy pronto tendremos la oportunidad de decidir el rumbo de nuestro futuro. De elegir nuestra historia. Nuestra libertad debe conquistarse, nuestra esperanza debe florecer y debemos luchar por nuestro porvenir. Porque el valor de Nuevo Laredo se lo damos nosotros, los que aun creemos en un mejor mañana y luchamos cada día para construirlo. Esta sigue siendo nuestra ciudad y está en nuestras manos cambiar su historia. ¡Levántate Nuevo Laredo! ¡Date cuenta de cuánto vales!


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