Andrés Manuel en Caballo de Hacienda

Otra vez México, en un año de grandes decisiones, donde algunos caerán en descalificaciones, encono, y hasta prostitución ideológica y política para lograr obtener, mediante el voto popular, el poder. Y apenas a unas semanas de iniciadas las precampañas para la Presidencia de la Republica, las tendencias ya se hacen visibles, tres encabezan las encuestas, uno las lidera con, según las últimas mediciones como la de Parametría, 10 puntos porcentuales, Andrés Manuel Lopez Obrador, con el 42% de la intención de voto, seguido por un lejano Ricardo Anaya con el 32% y un aun mas lejano José Antonio Meade con el 26%. Sin considerar independientes, quienes enviarían a Ricardo Anaya a un tercer lugar y mantendrían a Lopez Obrador en la cabeza.

El hecho de que las encuestas arrojen estos números no es sorpresa, ya lo vaticinaba The Economist desde marzo del año pasado cuando hablaba de Andrés Manuel como presidente, misma revista que explicaba el por qué de una manera muy sencilla: porque el PAN y el PRI ya han tenido la Presidencia y han defraudado a México, y lo han hecho de tal manera que la población empieza a creer que tal vez si estaríamos mejor con Lopez Obrador.




Definitivamente considero, si nos restringiéramos solo a lo académico, que el precandidato con mayor preparación, con credenciales suficientes, títulos sobrados, tecnócrata con capacidad indudable para ocupar la Presidencia de México es José Antonio Meade. Pero tiene grandes puntos negativos que lo hacen inviable, retraído al tercer lugar. José Antonio Meade no tiene voz propia, es gris, opaco, no solo en campaña sino en su trayectoria, cuestionable en muchos de los puestos que ha ocupado. Tiene dos piedras sobre su espalda: Peña Nieto y al PRI, que se traducen en el presidente más impopular y el partido mas odiado por los mexicanos. Por si esto fuera poco, hay que incluirle una campaña accidentada, entrevistas (como la de El País) que rayan en la vergüenza, la escenificación de un personaje ficticio, un Meade del pueblo, el Meade de Juana, el Meade tan forzado que se ve falso, titubeante, inseguro, que no da cuentas del gasolinazo, ni del encubrimiento del fraude en SEDESOL, ni de la corrupción que, por acción u omisión, dejó suceder. Y por si le faltaran piedras en el camino, tiene a Aurelio Nuño, su coordinador de campaña, que parece empeñado a hacer una campaña sucia directa contra Lopez Obrador lanzándole injurias con un gran cinismo y que me recuerda mucho a un personaje llamado Squealer de la novela Rebelión en la Granja de George Orwell, ese vocero del grupo de los cerditos que se hacia valer de mentiras y alteraciones en la historia para atacar a Snowball, su antiguo oponente.

Ricardo Anaya es un caso aparte, el caso de la ambición, de la prostitución ideológica y política, del cinismo, de la traición, de la verdad a medias, del inglés y el francés bien hablado, pero con una palabra hueca, sin valor. Se ha traicionado incluso él mismo, sus declaraciones, sus acciones. El PAN bajo Ricardo Anaya no es el PAN de Gomez Morín, de Maquío, de Luis H. Alvarez. No, este PAN se ha desvirtuado, el PAN de una especie de izquierdismo desesperado capaz de hacer una propuesta sumamente populista, irresponsable e inalcanzable como la del salario universal sin una respuesta concreta de como alcanzarla. Este PAN radicalizado, dividido, tan dividido que, en las encuestas, en el escenario (que parece ocurrirá) en que Margarita Zavala sea candidata, manda a Ricardo Anaya a un tercer lugar, por debajo de Meade. Con una precampaña que había comenzado bien, pero que ha devenido en una intermitencia palpable. Un hombre contradictorio, que celebra la libertad de expresión mientras ejerce acciones legales contra medios, como al Universal; que acusa a Meade de ser el padre del gasolinazo, gasolinazo que si tuviera madre sería el mismo Anaya, quien la impulsó y defendió.

Ante esto no debe sorprender que Lopez Obrador vaya en la delantera. Es un hombre que ya ha buscado la Presidencia dos veces anteriores, al que se le ha dicho de todo. En cada campaña, durante los últimos 12 años, se nos ha dicho que es un peligro, han lanzado todos los ataques posibles, tantos ya, que no alcanzo a recordarlos todos. Y es eso, precisamente, la raíz de su actual éxito. Le han dicho todo que lo han vacunado, lo han hecho inmune. Quienes hoy lo apoyan ya escucharon todo lo que tenían que decirle, y aun así están con él. ¿Cómo combates eso? ¿Cómo si quienes lo acusaron de ser un peligro para México terminaron dejando peor al país? El PAN y el PRI le dieron las armas para estar hoy mas fuerte que nunca. Ante la opinión pública, el PAN le dio “los muertos de Calderón” y el PRI le dio el “despeñadero”, el gasolinazo, al vendepatrias, al presidente idiota. Nos guste o no, Lopez Obrador fue el primero en presentar un plan de gobierno, realizado con la participación de intelectuales, empresarios y activistas, el plan de gobierno más completo hasta ahorita, estemos o no de acuerdo con su contenido. Y a pesar de las críticas, es el único que ha presentado su propuesta de gabinete, así, públicamente, desde ahorita, para someterlo al escrutinio público. Y si nos gusta o no que estén Durazo o Esteban Moctezuma u otro en ese gabinete no quita el hecho de que es el único que conocemos, que no podemos compararlo con los de los otros candidatos y que, muy probablemente, en los demás gabinetes encontremos nombres mucho mas dañinos que en el de Lopez Obrador.

Yo no sé si estaríamos mejor con Lopez Obrador, de lo que si estoy seguro es de que estuvimos peor con Peña Nieto. Yo no sé si Lopez Obrador planea eternizarse en el poder y convertir México en Cuba o Venezuela, lo que si sé es que hay instituciones sólidas, leyes concretas, mecanismos ciudadanos fuertes para evitar que eso suceda, tanto así que, a diferencia de Cuba y Venezuela, quien llegue al poder será por un proceso electoral democrático y no por un golpe militar. Yo no sé con certeza quién ganará las próximas elecciones, pero si puedo afirmar que la gente está cansada, que busca una opción muy distinta al PAN o al PRI; que las campañas de miedo contra Lopez Obrador han ido perdiendo su fuerza considerablemente; que cada vez mas se suman a MORENA, incluso empresarios, intelectuales, ciudadanos que antes no creían en su proyecto. Yo no sé si México cambiara radicalmente si gana Lopez Obrador, pero hay quienes creen que el PAN y el PRI ya tuvieron su oportunidad. Yo no sé que pasará en julio, pero sí sé que Andrés Manuel no es el mismo que hace 12 años, ha evolucionado, subsanado su dialogo. Lo que si sé es que va en caballo de hacienda y, salvo lo que diga el tiempo y el voto popular, no parece haber nadie que lo pueda detener.

, , , , , , ,

Deja un comentario