A Mi Alcalde

Artículo publicado por primera vez a finales del 2012 en El Mañana de Nuevo Laredo.

En una democracia, el pueblo tiene la responsabilidad de elegir a su líder, es el voto el que da la última palabra. Al final de una elección no importa el descontento de una minoría, sino la decisión, plasmada en el voto, de la mayoría que busca a un representante que los guíe. Por esta razón ser un alcalde debería ser un orgullo, una responsabilidad con la comunidad de la que reciba el puesto. Ser Presidente Municipal no es solo ser imagen pública, es ser el líder de la gente que lo eligió, buscar siempre el bien común, cueste lo que cueste, del pueblo que le dio su confianza. Por lo tanto, es dar la cara por su gente, deberse a ella. Pues cuando uno es elegido por la voluntad del pueblo, ya no tiene vida propia, su vida se la debe al pueblo.

Que lastima que haya personas que creen que haber sido elegidos representa carta blanca para hacer su voluntad antes del beneficio de su gente; que se dedique a verse bien mientras que su pueblo agoniza en el olvido.

Alcalde de Nuevo Laredo, de la ciudad que más quiero en este mundo, quisiera dirigirme a usted. Usted es mi alcalde, el líder que este pueblo eligió, nos guste o no. Usted es el hombre que da la cara por los miles de habitantes de esta ciudad, quien lleva el rumbo de este pueblo que se cree olvidado. Es momento de voltear a ver a su gente, analizar nuestras necesidades y, con mano firme, sacarnos adelante. Creo que llego la hora de ser el líder que Nuevo Laredo necesita y no el cómplice de su abandono.

Es muy loable su atención para con los adultos mayores, apreciamos sus ganas de crear diversión dominical para los jóvenes, está bien que quieran agilizar la vialidad quitando el Monumento a los Fundadores (el cual debería estar en el corazón de la ciudad como símbolo de orgullo y no en la periferia como si nos avergonzara), nos da gusto tener el tobogán más alto de la región y qué bueno que tengamos máquinas ejercitadoras en vías públicas (que no podemos disfrutar por miedo a la inseguridad), pero queremos más. Nosotros, su gente, no somos ambiciosos, pero no somos conformistas. No fue elegido solo por sus buenas intenciones, sino para que impulsara nuestro crecimiento y nos llevara a ser lo que antes fuimos, esa ciudad de éxito, meta que veo cada vez más distante.




Hace algunos días lo escuche hablar ante un grupo de niños de una primaria publica de la localidad y usted dijo una frase que me dejo meditabundo: “Entregaremos una ciudad mejor que como la recibimos”. Espero que no haya sido una burla, porque no logro encontrar la viabilidad del rumbo que usted tomara en los próximos meses para cumplir esa promesa. Hoy, Nuevo Laredo dejo de encabezar las listas de las ciudades con mayor crecimiento económico para ser la ciudad con la mayor deuda per cápita del país. Durante su administración hemos tenido menor inversión en obras públicas que en las anteriores y muchas de las que se han hecho ha sido gracias al gobierno federal. Ahora veo más negocios cerrados, sin clientes o abandonados que cuando usted entró. Veo más familias saliiéndose de la ciudad, perdiendo la confianza de andar en las calles. El desempleo aumenta, la industria no llega, por el contrario, se va a otras ciudades. La construcción sufre por falta de inversión. El turismo, fuente de trabajo para comerciantes, doctores y mas, ya no existe. No encuentro por ningún lado a una nueva policía municipal confiable, tan solo veo una falta de compromiso en usted para trabajar de verdad por la ciudad. Nuevo Laredo parece carente de liderazgo municipal, nos movemos por inercia. Falta impulsar la infraestructura que beneficie al comercio, luchar por mantener a la maquiladoras que están aquí y traer más inversión, rescatar el centro y hacerlo seguro, fomentar a los emprendedores y ofrecerles beneficios y créditos, entre otras tantas cosas.

Puedo entender que la violencia de la ciudad no ayuda para el cumplimiento de algunas metas, pero, no somos los únicos con ese mal. Ciudad Juárez, Tijuana y Reynosa nos superan en inversión, en infraestructura y en crecimiento económico, y créame, también tienen serios problemas de seguridad. Todos tenemos miedo, pero tenemos un compromiso para con nuestra ciudad, y el de usted debería ser el mayor de todos. Usted sabia de los riesgos que representaba ser alcalde, por lo tanto, asuma el compromiso con su gente.

¿Ha visto recientemente las calles de nuestra ciudad por la noche? En cuanto cae el sol, la ciudad empieza a inmutarse y los negocios, que antes daban vida a las calles, cierran sus puertas por miedo y ausencia de clientes. El tiempo parece irse deteniendo poco a poco, hasta que se detiene por completo. Las calles vacías, en silencio, lo único que nos hace darnos cuenta de que el tiempo corre son los horribles estruendos que se escuchan a lo lejos. Tal vez armas de fuego, tal vez el grito ahogado de Nuevo Laredo. La gente habla en secreto, balbucea, y lo que dicen hiere, lastima. Buscamos seguridad en nuestros hogares y, a la vez, nos volvemos presos. Queremos pedir ayuda pero el miedo nos calla. Durante el día los negocios están solos, desconfían, sus puertas cerradas con llave. Y usted, a quien deberíamos recurrir, nos ignora y dice que no pasa nada.

Alcalde, deseo de todo corazón que logre dejar una ciudad mejor de la que recibió. De verdad anhelo que los próximos meses de su administración sean exitosos, porque si le va bien a su administración le va bien a mi ciudad. Por Nuevo Laredo, también le extiendo mi mano, trabajemos juntos por una mejor ciudad si eso es lo que realmente desea, pero, de verdad, entréguese a su pueblo con decisión, con certeza, sin miedo. Deje de defraudarnos y háblenos con honestidad. Yo no voté por usted, pero voté, y eso me da derecho a proponer y exigir que actúe con voluntad, ya que no tiene sentido, a estas alturas, proponer una sensata renuncia. Se lo digo como ciudadano, empresario, joven y neolaredense, asumiendo la voz que otros tantos ciudadanos hoy callan.

Solo permítame una última recomendación, a usted y a su partido. Mi pueblo se está despertando, se está cansando de ser burlado, prueba de ello fueron las pasadas elecciones. Cuando Nuevo Laredo despierta no hay palabras que lo acalle y la mediocridad recibe su castigo en las urnas. Si no voltea a ver a Nuevo Laredo ahora, es muy probable que el próximo alcalde sea de un partido distinto al suyo, donde si encontremos un liderazgo digno, liderazgo que empieza a forjarse, con verdadero amor por esta ciudad. Después de todo, estamos en tiempos de sana alternancia y es probable que necesitemos un cambio.


, , , ,

Deja un comentario